Nacimiento de la web «Nostalgias Pejinas»

17 de junio de 2005

rufo de francisco marín laredo

Corría el año 1.978 cuando un conocido periodista amigo mío, Julio Poo San Román, vino a visitarme a Laredo y me contó que había aceptado dirigir “La Ilustración de Castro”, una publicación local, de carácter semanal, que se editaba en la vecina ciudad de Castro-Urdiales.

Me informó Julio que junto con los propietarios de la publicación, habían decidido extender su difusión a las localidades próximas, como Laredo, Colindres, Santoña y Ramales, que configuran la zona oriental de Cantabria, y me pidió colaborar en aquel semanario.

Pensé que podía basar mis trabajos en los recuerdos de mi adolescencia, plasmando las vivencias y los hechos que me tocó vivir en aquellos años, y decidí bautizar esa sección, que tendría un carácter local, costumbrista e histórico, con el nombre de “Nostalgias Pejinas”.

Durante los casi cuatro años que duró mi participación en “La Ilustración”, hasta que ya no pude continuar en ella por auténtica falta de tiempo, en aquella sección quedaron plasmadas escenas que viví muy de cerca, contadas con rigor y meticulosidad. También pasaron por sus páginas los testimonios de un buen número de laredanos, todos muy conocidos en Laredo, de avanzada edad, que destacaron cada uno en sus diferentes actividades, modos de ser y de actuar. Estas personas desaparecieron hace años de nuestras vidas, pero sus recuerdos quedaron plasmados, en la letra impresa, en las “Nostalgias Pejinas”.

Conservo, dignamente encuadernadas, tres colecciones del semanario “La Ilustración”, que abarcan todos mis trabajos, con destino a cada uno de nuestros tres hijos. Han pasado ya más de 28 años desde la primera colaboración, y con el material existente, podría con facilidad editar un libro recogiendo todo ese material. Son muchos amigos y conocidos, desde hace años, quienes me vienen insistiendo en ello. Hasta ahora no me he decidido, por una razón:

Tras mi jubilación en el mundo laboral, el director de la revista local “De Laredu, Lin”, Javier González Mellado tuvo la gentileza de brindarme las páginas de su publicación, de aparición mensual, que ya tiene más de tres años de existencia, para colaborar en la misma, con idéntico título de “Nostalgias Pejinas”.

Acepté de buena gana el ofrecimiento hecho, y como conservo aún frescos multitud de recuerdos por contar, decidí no volver a reproducir mis colaboraciones en “La Ilustración” mientras pueda, por lo que opté por ir narrando nuevas “Nostalgias”.

Nuestro hijo mayor, Rufo-Javier, quien con su esposa Nuria residen en San José, me ha impulsado y ayudado en la creación de una página en la Web, abierta a mi nombre, con el título, precisamente, de “Nostalgias Pejinas”, en la que se van incluyendo mis trabajos, una vez publicados en la revista “De Laredu, Lin”, así como otros redactados expresamente para la Red. Por cierto, en uno de ellos, titulado “Nosotros, los pejinos”, aclaro el término pejino, con que se identifica en Cantabria a los laredanos.

Al hablar de San José, me refiero, efectivamente, a la oficialmente denominada “Capital del Valle del Silicio”, situada en el “Area de la Bahía”, en California, a 70 kms. de San Francisco, en cuya ciudad de San José residen ambos desde 1.992, sin contar los tres años más de permanencia de nuestro hijo en las universidades americanas en su ampliación de estudios.

También han colaborado en la página nuestros otros dos hijos, Alberto y Carlos, en especial éste último en la vertiente gráfica, dada su pasión por la fotografía y la historia de Laredo.

Que pueda seguir narrando más vivencias, contando con la paciencia de los lectores de la revista o de nuestra página virtual, dirigidas tanto a los laredanos, en especial los más jóvenes (los hechos que narro ocurrieron hace casi medio siglo) como a quienes visiten esta página y no conozcan nuestra Villa, a los que pediría que, si fuera posible, se acercasen a Laredo.

Termino ya. La divisa heráldica de nuestro Escudo de Armas habla de “la noble y leal Villa de Laredo”. Esos valores humanos, unidos a la belleza natural, al impresionante paisaje que ofrece Laredo, ‘histórica por merecimiento, marinera por tradición, turística por devoción, hospitalaria y cordial siempre’ comprobarán que esa visita a Laredo, ¡merece la pena!

Les esperamos. ¡Les espero!

R. de F.