14 de mayo de 2009
rufo de francisco marín laredo
- ¡¡Feliz cumpleaños, Iñaki!!, le desearon sus amigos.
- Gracias, compañeros. Hoy, como bien sabéis, celebramos mi onomástico, pero no voy a comentaros sobre los temas que hemos venido tratando en anteriores tertulias, y os explico la razón: en este año 2.009 se cumple el 125 aniversario de la llegada de las Monjas Trinitarias a Laredo.
Diréis que qué tiene que ver este hecho con nuestro Club. ¡Pues tiene que ver, amigos! Y vosotros, que sois agudos como linces, lo vais a entender a la primera.
Veréis: nuestro Real Club Náutico de Laredo viene manteniendo una entrañable relación de entendimiento con la Comunidad de Monjas Trinitarias, que como sabéis, tiene su base en el Convento de San Francisco, en la calle del mismo nombre, en plena Puebla Vieja. Pues bien, a sabiendas del grado de dificultad económica que atraviesa esta bendita Comunidad para no sólo mantener el enorme Convento, sino el elevado costo que le supone su labor de atención a personas necesitadas, con independencia de las siempre escasas ayudas que reciben de las Instituciones, nuestro Club ha tenido la idea de promover una Subasta Benéfica a favor de dicha Comunidad, para lo cual ha llegado a un acuerdo con la conocida empresa Inversis Banco, consistente en la subasta de una obra del conocido artista José Ramón Gómez García, el cual expondrá en los salones de nuestro Club entre mediados de Julio y Agosto del corriente año.
Pero quiero, antes de nada, dar unas pinceladas sobre lo que las Monjas Trinitarias representan para Laredo:
Tras muchos avatares históricos que tan sólo comentarlos en brevedad, por simple razón de espacio desbordarían la extensión de esta página, los Padres Franciscanos se instalaron en el nuevo Convento, que ultimaron sobre el año 1.570 en la Calle Cordoneros, hoy Calle San Francisco. Tuvieron que pasar tres centurias más hasta el sábado día 5 de Enero de 1.884, cuando se produjo, exactamente al mediodía, la llegada de 10 monjas de la Orden de la Santísima Trinidad, procedentes del Monasterio de Villaverde de Pontones, con la misión de dedicarse a la enseñanza de las niñas de Laredo. Por la tarde, en procesión, con asistencia del Sr. Obispo, sacerdotes, representación del Ayuntamiento y banda de música, acompañadas de prácticamente todo el vecindario, llegadas a su destino en el Convento, en la iglesia entonaron el canto de acción de gracias. Inmediatamente después comenzaron la ruda tarea de limpiar y reparar desperfectos, instalar sus catres y empezar a desarrollar su vida religiosa y de trabajo.

"Llegada de las Trinitarias a Laredo en 1884", dibujo de Javier Hoyos Arriba
Desde entonces, las “Monjas Trinitarias”, como cariñosamente se les conoce entre el vecindario, han hecho una trascendental labor social y asistencial digna de los mayores elogios. Durante tiempos difíciles para nuestro pueblo, las Monjas Trinitarias vivieron en unas condiciones de pobreza auténticamente evangélica. Las clases que impartieron, siempre fueron gratuitas. Enseñaron a coser, zurcir y bordar a las jóvenes y las instruyeron en la enseñanza, en la religión y en las buenas costumbres. Desde hace años ya no ejercen la docencia, dedicándose por entero además de la vida contemplativa, a las labores de ayuda al necesitado. Esta Comunidad se ha ganado, merecidamente, el respeto, el cariño y el alto aprecio de los laredanos todos. En épocas de dificultades y privaciones, como fueron, por ejemplo, los de la posguerra, los pescadores laredanos, bien conocedores de las penurias de “sus” Monjas Trinitarias, cuando se producían capturas de chicharro, verdel, etc., lo primero que hacían al llegar a puerto era llevar a aquellas una parte de la pesca para que pudieran mitigar, al menos, tanta necesidad en aquel viejo y frío Convento.
Hoy, afortunadamente, aunque las Monjas Trinitarias disponen de lo más indispensable, desde luego nada les sobra para poder atender a cuantos necesitados llaman a su puerta. De ahí la feliz iniciativa de la Junta Directiva, a propuesta del Presidente de nuestro Real Club Náutico, de destinar íntegramente a la Comunidad de Madres Trinitarias de esta Villa, el importe que se recaude en la indicada subasta.
Así pues, queridos amigos y tertulianos, permitidme dejar para mi próximo cumpleaños el ofreceros un reportaje en esta misma Sección, que versará, os lo anticipo, sobre un curioso fortín de defensa que se construyó en uno de los espigones de la antígua Dársena de Laredo un ya lejano año 1.874...
R. de F.
(Artículo publicado en el Programa de Actividades 2009 del Real Club Náutico de Laredo.)