La tertulia (I)

16 de mayo de 2007

rufo de francisco marín laredo

Saboreando la sobremesa que sigue a la comida de unos amigos, todos socios del Club, y contemplando la visión que se ofrece desde cualquiera de los inmensos ventanales de que está dotado su comedor, uno de los comensales señala el Fuerte de San Martín que, imponente, se alza al inicio del Monte Buciero, en la vecina localidad de Santoña. Luego se levanta y dice que va a buscar un mapa que ha dejado en el coche y que quiere mostrarles.

Al poco regresa y, tras despejar la mesa, desenrolla un alargado plano, coloreado que aclara acaba de obtener en el Servicio Geográfico del Ejército.

Explica que se trata de un plano elaborado por el Ingeniero francés Louis Viller Langots, el año 1.726, que contiene las fortificaciones de Laredo y Santoña.

Tiene ese plano la peculiaridad de la forma en que están representadas las baterías de los fuertes de ambas localidades, en especial, las de Laredo. En efecto, para eliminar partes de terreno que no interesa plasmar, el autor tan solo dibuja en el ángulo inferior izquierdo del plano una batería, cuya leyenda, indica, se trata de la de San Martín, en El Puntal. Y en el ángulo inferior opuesto, se representan las baterías de San Carlos, San Miguel y Santo Tomás, en La Rochela o Rastrillar, en la Atalaya. De esta forma ingeniosa, el autor se evita representar la zona en forma de sable del Arenal del Salvé, de la playa de Laredo, que no tiene, para el objeto militar del plano, mayor interés.

Con idéntico criterio, sólo dibuja el Ingeniero, en la parte superior central, las baterías de San Martín y San Carlos, enclavadas en Santoña.

Las distancias entre las distintas baterías de los dos fuertes de Laredo, y la existente entre éstos y las de Santoña, no son reales, por tal razón.

Plano del ingeniero francés Louis Viller Langots, año 1.726
Plano del ingeniero francés Louis Viller Langots, que comprende las baterías de San Martín, San Carlos, San Miguel y Santo Tomás, de Laredo. Año 1.726. La batería de San Martin, en el ángulo inferior izquierdo del plano, se situaba en las actuales instalaciones del edificio social del Real Club Náutico. Las restantes baterías, en el lado derecho, se ubicaban en el Fuerte del Rastrillar, en La Atalaya. Haz clic en la imagen para ampliar. Buscador

Junto con el plano, su poseedor ha traído también el libro “Un Presidio Ynconquistable”, de Rafael Palacios Ramos, Doctor en Historia, Director de la Casa de Cultura de Santoña, y una reconocida autoridad en materia de astilleros y de fortificaciones militares.

Se centra la conversación, lógicamente, sobre la batería de San Martín, de Laredo, por hallarse sus restos muy, pero muy próximos al lugar donde todos se encuentran. Localizada en el libro la referencia de esta batería, lee:

“Antonio de Sangenís supervisó personalmente en noviembre de 1.797 la habilitación de la parte precisa del cuerpo de guardia de la batería del Salvé…

Los franceses (ya en la Guerra de la Independencia) aprovecharon los restos anteriores y levantaron una amplia batería de campaña cuyo conjunto abarcaba 38.740 m2. Delimitada por un muro de piedra seca, tenía forma de media luna con doble tenaza en los frentes norte y sur, parapetos de arena, estacada volante y cuerpo de guardia en su interior. El foso, con una escarpa de 3 m., tenía casi 8 de anchura y poseía además camino cubierto…

En 1.901 aún se conservaban algunas hiladas de sus muros, además de restos de las caponeras y del reducto situado en la gola, y se valoraba el solar en 1.937 ptas. En 1.905 las dunas proseguían en su avance tapando los restos, siendo apreciable alguno de los cimientos completamente tapados por la arena y pequeños restos de las caponeras y reducto de gola…”

Finaliza la lectura de las citas a la existencia de la batería de San Martín, en la Punta del Salvé, y todos vuelven a observar con gran atención el preciso dibujo del Ingeniero Langots.

Mientras enrolla su plano y recoge el libro, comenta:

- Y pensar que al día de hoy aún se observan, desde aquí mismo, desde el propio Club, vestigios de esa batería… ¡Propongo que la próxima vez que nos reunamos aquí, en el Náutico, tratemos un tema histórico-cultural! ¿Qué os parece?

Socarronamente uno de los amigos se levanta con su copa, y puestos todos de pie, pide un brindis en estos términos:

¡Como es la mejor sugerencia que acabas de hacer… en muchos años, la aceptamos por unanimidad!

R. de F.

(Artículo publicado en el Programa de Actividades 2007 del Real Club Náutico de Laredo.)