21 de noviembre de 2006
rufo de francisco marín laredo
Hace unos pocos meses se localizó una publicación del año 1.874, que contiene un amplio artículo referido a la Iglesia de Santa María, de Laredo.
Sabíamos de la existencia de ese trabajo, pero ignorábamos más datos. El hecho de que el autor fuese el eminente DON EDUARDO SAAVEDRA MORAGAS (1.829-1.912), ingeniero, arquitecto y arqueólogo, miembro que fue de la Real Academia de la Historia, de la Real Academia Española, de la de Ciencias, fundador y presidente de la Real Sociedad Geográfica y descubridor en 1.860 de las ruinas de Numancia, en la provincia de Soria, avalaba sobradamente la importancia de su estudio sobre nuestro templo parroquial, con motivo de una visita que realizó a esta Villa seis años antes de su publicación, es decir, el año 1.868.

Don Eduardo Saavedra Moragas (1.829-1.912)
El escrito va dirigido a D. JOSE DE BARREDA, y el autor, refiriéndose a éste, habla como “del mejor amigo que en ella (la villa de Laredo) ha encontrado”.
Más adelante, dice: “es la capilla que, dedicada a su Santo Patrono (7) -se refiere a la capilla de San José, y ese número 7 es el que le asigna el Sr. Saavedra en el plano de la Iglesia, el primero de que se tiene noticia, realizado por él con magnífica precisión y que acompaña su trabajo- “posee V., Sr. D. José, como heredero de la familia de Escalante y de la Obra, cuyos magníficos escudos de armas ostenta en su fachada la antígua y curiosa casa que V. habita en ese pueblo”.
Como quiera que la interpretación, descripción y análisis que hace Don Eduardo Saavedra es, quizás, la más interesante de entre las formuladas por los diversos especialistas, alguno de los cuales las han copiado casi en su literalidad, ocultando la autoría del Sr. Saavedra, –quien es considerado como una máxima autoridad en la historia del arte-, si bien otros autores las han destacado aunque citando de refilón su apellido, incluyendo, eso sí, su plano del templo, ha resultado de gran interés el hallazgo del trabajo íntegro del Sr. Saavedra.
Desde entonces, se ha tratado de averiguar quién fue D. José de Barreda, así como la casa que habitaba, dotada de “magníficos escudos de armas”.
Examinado con este fin la obra “Escudos de Cantabria”, de Doña Carmen González Echegaray, se localizó la siguiente referencia:
“… Al comenzar el pasado siglo fue señor de esta casa Doña Modesta Vélez Cachupín, en la que recayeron los mayorazgos de Vélez de Ajo, el de Escalante, La Obra y Villota del Hoyo. Esta señora casó en primeras nupcias con Don Blas Francisco de Barreda, de la casa de su apellido en Santillana, Caballero de Malta y Capitán de Navío. Su hijo don Blas Antonio de Barreda Cachupín, fue coronel del Provincial de Laredo…”.
La antevíspera de la celebración de la “Batalla de Flores” del presente año, se encontró en el libro “Laredo en mi espejo”, de Don Maximino Basoa Ojeda, lo que sigue:
“En el año 1.833 era coronel del Provincial de Laredo (se refiere al Regimiento Provincial de Milicias de Laredo), Don Blas Antonio de Barreda y Vélez Cachupín, padre de Don José-María de Barreda du Serre, quien habita la casa de la torre…”.
“… Entre la carretera de Muriedas a Bilbao y la acera del Norte, se levantaba una torre del siglo XV, alrededor de la cual construyó, a manera de faldón, la familia de Vélez-Cachupín en el siglo XVII, la casa que todos hemos conocido hasta 1.908. Constaba de dos pisos: la planta baja y el principal. En la planta baja había al Este, mirando al Ayuntamiento, del que distaba unos 35 metros, un soportal con tres arcos de piedra sillar, y otro que daba al mediodía –carretera-, sostenidos por pilares, todo él, de amplias proporciones… El piso principal tenía cuatro huecos que daban a tres balcones de gruesa balaustrada de hierro: uno de ellos, al balcón del medio; y a los lados, dos soberbios escudos labrados, con las armas de la familia, siendo las fachadas que miraban a la plazuela y a la carretera, de piedra sillería negra y brillante”.
Así, pues, 132 años después, queda aclarado que la persona de Laredo a quien dirigió D. Eduardo Saavedra su trabajo redactado en 1.868 y publicado en 1.874, fué Don José-María de Barreda du Serre, quien habitaba la casa-torre de Vélez-Cachupín, demolida el año 1.908, de la que se conservan diversas fotografías, en las que, efectivamente, aparecen en su fachada principal, a ambos lados, dos grandes escudos de armas de aquella familia.

Casa-torre de la familia Vélez-Cachupín, demolida el año 1.908
Difícil resultaba desentrañar el enigma, primero porque no había mayores referencias del Sr. Barreda, y en cuanto al inmueble que habitaba, actualmente solo se conserva una casa, la de la familia de la Hoz, en la margen derecha de la calle Santa María, esquina a San Martín, la cual exhibe tres escudos: dos de idénticas dimensiones, muy pequeños, y otro mayor.
¿Quién iba a pensar que se trataba de la casa-torre que estuvo emplazada, casi exactamente sobre el actual jardín oval dotado de una fuente-surtidor, en plena Plaza de Cachupín, cuya imponente casona aún impresiona al contemplar las imágenes que de ella se conservan, incluídos sus monumentales escudos?
Cierto que la casa-torre de Vélez-Cachupín “taponaba” la entrada a la Villa, al quedar separada por unos escasos metros del inmueble conocido por “La Parra”, hasta el punto de que en aquellos tiempos, al anochecer, se tendía una cadena entre ambas edificaciones, a modo de cierre nocturno y vigilado, para control y seguridad de Laredo y sus vecinos.
Su inapropiado emplazamiento, tras el natural desarrollo y ensanche de la Villa, que estrangulaba y separaba el casco urbano de las agradables alamedas que se habían creado a ambos lados de la antígua carretera a Muriedas, hizo que esa interesante y grandiosa edificación fuese finalmente derribada, como queda dicho, el año 1.908.
En cuanto a la finca de “La Parra”, fue derruída en Octubre de 1.977, dando paso a una zona ajardinada, dotada de escaleras, con un puesto comercial desde cuya cubierta, convertida en mirador, se saborea una bonita perspectiva de los jardines y alamedas que enmarcan la entrada a Laredo.
Plantado en ese mirador, entrecierro los ojos, y por unos instantes superpongo en mi mente a la visión real, la señera casa-torre de Vélez-Cachupín. Pasado y presente se funden en unos segundos, para desvanecerse finalmente.Y para mis adentros, susurro: ¡Me gusta mi pueblo!
R. de F.
P.S. Merced a los datos hallados hace escasas fechas rastreando las hemerotecas, sabemos que Don José María Nicolás Sabas Juan de Barreda du Serre nació en Laredo el 5 de Diciembre de 1.826. Cursó la carrera de Derecho en Valladolid, con aprovechamiento excepcional. Defendió los intereses de su pueblo desde la Diputación Provincial y se distinguió de modo excepcional por acelerar el comienzo del túnel y de las obras del puerto de la Soledad, así como para agilizar la construcción del Puente de Treto y de la Carretera de la Costa. Falleció en Valladolid por causa de una afección cardíaca, el 22 de Diciembre de 1.883, cuando contaba 57 años de edad.
(Artículo publicado en el número de Octubre de 2006 de la revista “De Laredu, Lin”.)